El cayente, algo más que una cuestión de mano
Un gesto muy habitual para evaluar el cayente de un tejido es cogerlo en la mano y cerrar el puño con suavidad. Notar como nos llena la mano. El siguiente será alzarlo y dejarlo caer para comprobar como fluye. Con ambos gestos estamos considerando de una manera muy intuitiva las propiedades del tejido. Cómo será…
