Patronaje

Prototipado virtual en patronaje

Prototipado virtual en patronaje

Como profesional del rubro textil, he pasado gran parte de mi vida en una industria donde los procesos suelen ser lentos, manuales, repetitivos y engorrosos. Y uno se acostumbra a eso, creyendo que es la manera correcta, la única forma de hacer las cosas.

Cada tanto, algún pequeño cambio, algún atisbo de innovación nos sacude un poco y nos produce la incomodidad típica de adaptarnos a un nuevo desafío. Entonces tenemos dos opciones: ajustarnos y evolucionar, fluir con la ola… o seguir en nuestras tareas y procesos conocidos. Esperando que esos cambios no sean verdaderamente importantes y podamos seguir haciendo lo mismo y como veníamos haciéndolo.

Durante las últimas décadas, la industria de la moda ha estado desarrollando productos con el mismo tipo de procesos. Se podría decir que hubo algunos avances en el área de materiales, suministros y ventas. Pero no había sucedido mucho con la manera en que desarrollábamos los diseños.

Sin embargo, el crecimiento exponencial del mercado textil, la creciente competitividad y la necesidad de generar rentabilidad, están empujando a los diseñadores, empresarios y emprendedores del rubro a generar ciertos procesos de cambio y a revolucionar la manera en que diseñamos.

Cuando se habla de integración entre el mundo de la moda y la tecnología, generalmente la mirada suele posarse sobre la experiencia de compra-venta. Pero ¿qué tal si este binomio pudiera ir en dirección a agilizar los procesos de diseño y volverlos más sostenibles?

Con la aparición de la tecnología 3D en el escenario productivo, surge todo un enfoque diferente en cuanto a la creación de patrones digitales y al prototipado de prendas.

Prototipado virtual en patronaje

Proceso de trabajo con muestra físicas

Pero para entender de qué se trata este avance, primero revisemos un poco la secuencia de procesos involucrados en ambas metodologías de desarrollo.
Mientras que, en el proceso de prototipado con muestras físicas, los pasos a seguir son:

  1. Desarrollo de ficha técnica
  2. Búsqueda de materiales con nuestros proveedores
  3. Desarrollo del patrón
  4. Confección de la muestra física
  5. Comprobación de la misma y prueba de calce con el/la modelo.
  6. Con sus consecuentes ajustes del diseño, corrección de los patrones
  7. Segunda muestra o contra muestra. Vuelta a repetir la prueba de calce y con suerte, si todo está bien.
  8. Aprobación del diseño.

Con la utilización de tecnología 3D, esta secuencia se simplifica. Porque el proceso digital deja de lado varios de estos pasos. Permitiendo trabajar directamente sobre un modelo 3D para luego convertirlo a 2D, y viceversa:

  1. Desarrollo de ficha técnica
  2. Desarrollo del patrón y prototipado virtual para comprobación de la muestra sobre maniquí digital
  3. Corrección de los patrones.
  4. Confección y comprobación de la muestra física y si todo está bien.
  5. Aprobación del diseño.

Proceso de trabajo con muestra 3D

La cadena de pasos a seguir en un entorno digital es la siguiente:

  1. Elección de un modelo (maniquí) virtual, definiendo sus medidas, talle, tipología corporal, pose.
  2. Desarrollo del patrón o importación desde algún sistema CAD de trazado.
  3. Selección y aplicación de los tejidos. Desde una biblioteca donde cada uno fue estudiado y configurado para reproducir las propiedades físicas y comportamiento de los textiles.
  4. Realización del montaje de las partes que conforman la prenda, combinando todas las variables anteriores para obtener un prototipo virtual de la misma.

Comprender los pros y contras de las soluciones de diseño 3D puede resultar un tanto abrumador. Existe un cierto temor sobre temas como la escalabilidad y el tiempo que podría llevar para incorporarlas, entre otros tantos. Sin embargo, lo más importante a considerar es cuán lejos se podría llegar si abrimos nuestras cabezas y nos sumergimos en esta nueva era.

Personalmente, creo que la principal resistencia tiene que ver con el temor al cambio.

Prototipado virtual en patronaje

Cambios en el flujo de trabajo

Otro de los motivos principales gira en torno al tiempo que le insumiría a un profesional del diseño incorporar todo este nuevo flujo de trabajo. Algunos diseñadores, patronistas y técnicos de la industria quizás consideren que este nuevo aprendizaje. Podría llevar mucho tiempo de actividades solapadas o de tareas demasiado difíciles de aprender. Sin embargo, y aunque el desafío de lo novedoso puede llevar un tiempo lógico de adaptación en el aprendizaje. Éste es rápidamente superado por los resultados positivos de implementar estas tecnologías a largo plazo.

Es fundamental tener en cuenta que, al igual que cualquier otro programa de software, o incluso, comparándolo con el aprender a hablar una lengua no nativa. El 3D es un nuevo lenguaje y como tal, requiere de práctica recurrente para poder adquirir un buen flujo de trabajo.

Aún así, y con todas las industrias moviéndose en dirección hacia lo digital. La moda no podía seguir quedándose estancada, a pesar de haberlo dudado por tanto tiempo.

Prototipado virtual en patronaje

Caliodad del avatar

Otro prejuicio frecuente cuestiona si el prototipado digital realmente refleja con precisión las propiedades de la muestra física. Y aquí debo hacer un mea culpa porque hasta que tuve oportunidad de conocer y utilizar esta herramienta. Tenía serias dudas sobre la capacidad y fidelidad de la misma para representar las ideas en un ámbito virtual.

No obstante, y ante estas inquietudes, es importante considerar que equipos completos de desarrolladores 3D prueban las telas. Su peso, caída y flexibilidad en laboratorios de última generación ingresan esos datos en el software para poder replicar las prendas de manera fidedigna.

De este modo, las soluciones 3D no sólo permiten una salida precisa en términos visuales, sino también en cuestiones de calce. Brindan la posibilidad de efectuar y comunicar cambios de diseño de manera ágil, eliminando la necesidad de realizar múltiples repeticiones de una misma prenda.

Prototipado virtual en patronaje

Ventajas prototipado virtual en patronaje

Si dejamos que los aspectos positivos le ganen a las preocupaciones y suposiciones. Uno de los primeros en manifestarse es la posibilidad de reducir desperdicios durante el proceso de desarrollo del diseño. Ya que podemos disminuir de manera considerable el número de prototipos físicos necesarios para comprobar calce y aspecto de una prenda. Pudiendo llegar hasta un 80% de reducción en los procesos de reelaboración de prendas en desarrollo.

La tecnología 3D no sólo abre a la posibilidad de adaptarse a nuevos roles. Sino también nos otorga más tiempo para ser creativos en las tareas que hoy se desempeñan. No tiene como objetivo reemplazar a las personas, sino capacitarlas para automatizar tareas y procesos que hasta ahora consumían mucha energía y variedad de recursos.

El 3D no representa un paso adicional en el proceso, sino una simplificación de los que actualmente se llevan a cabo.

Sin dudas, una de las mayores ventajas de la adopción masiva de esta tecnología. Tiene que ver con que la visualización de prendas en 3D es toda una herramienta de vanguardia que promete un panorama mucho más creativo y sostenible para las industrias de la confección.

No es ningún secreto que la moda (especialmente el FastFashion) es una de las industrias más tóxicas y perjudiciales a nivel mundial. Porque genera grandes cantidades de desperdicios.  El uso de la tecnología 3D podría significar una excelente manera de reducir recursos físicos y volverla más sostenible.

Otra de las muchas ventajas de su incorporación tiene que ver con algo que puede sonar un poco obvio. Pero la industria textil tiene un serio problema con el calce de las prendas y el alto número de devoluciones debido a calces defectuosos. La integración entre la tecnología 2D y 3D proporciona una herramienta potente para identificar y corregir estos inconvenientes. Al inicio del proceso de desarrollo en un entorno digital, ahorrando tela, costos de envío, horas valiosísimas realizando ajustes, intercambios y comentarios. Con la incorporación del 3D, las verificaciones son casi inmediatas. Pudiendo comprobar detalles, caída de la prenda, largos modulares y demás puntos a valorar para un correcto diseño.

También es importante evaluar que ya no es necesario esperar a que llegue una muestra física del desarrollo para verificar proporciones y detalles. Se reduce la incertidumbre de la aprobación de la muestra física. Y los primeros ajustes pueden hacerse digitalmente en 24hs, en lugar de esperar semanas completas para poder realizarlas.  Esto le permite al diseñador, seleccionar y revisar toda una colección completa. En un tiempo menor e incluso antes de enviar las fichas técnicas finales para la muestra física.

Quizás, uno de los méritos más progresistas de esta tecnología es la posibilidad de compartir. Optimizar y monitorear cada diseño y sus ajustes con toda la cadena productiva, manteniendo un desarrollo transparente y eficaz en términos de comunicación y tiempos.

Ahora, si contemplamos la incorporación de la tecnología 3D desde el punto de vista del consumidor. Podría representar una solución práctica para un cliente cada vez más desafiante y exigente, pero a su vez para la producción de la moda. Ofrecer la posibilidad de visualizar los productos virtuales en plataformas sociales. Significaría un avance para la industria en la potencialidad de producir en función a datos reales. Relevados directamente de los propios comentarios de los consumidores en las redes.

En conclusión

Las herramientas 3D permiten a diseñadores y patronistas hacer diseños más precisos en menos tiempo. No sólo en términos de resoluciones 2D sino también en visualización del resultado final en 3D, en tiempo real. Por eso, es necesario recibirlas como toda una nueva y más inteligente manera de diseñar. El futuro de la moda ya está acá, es cuestión de tiempo.

En conclusión, la tecnología y la innovación en torno al 3D están reformulando la manera de diseñar y producir prendas. Toda la metodología de la cadena de producción de la industria de la moda está quedando vieja y obsoleta. Ya es hora de evolucionar hacia lo digital.

Éste es el comienzo de una transformación significativa en la manera en que diseñamos y fabricamos nuestras prendas. Es el momento justo para empezar a cambiar. Tenemos las herramientas, la capacidad y la voluntad necesaria para el cambio. Ya no es una opción, sino una necesidad real.

Como suele suceder, cuando se trata de algo inédito y disruptivo, existen dudas y resistencias para adoptar los nuevos avances. La tecnología ya está disponible y a pesar de las muchas ventajas que presenta su uso, es posible que la incorporación completa tome algunos años más. Sólo depende de la tracción de los diseñadores, empresas y patronistas involucrados en el proceso productivo.

Aún así, para sobrevivir en un mercado altamente competitivo y saturado, las marcas de moda se encontrarán ante la disyuntiva de adaptarse y evolucionar hacia la transición o desaparecer bajo la presión de la competencia.

El tiempo será testigo de este proceso.

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